Uniting Europe

Mientras escribo estas líneas, no dejan de llegar noticias acerca de la devastación del huracán Irma. No cabe duda de que la naturaleza está desatada. Los científicos han venido advirtiendo durante años que el calentamiento global conllevaría tormentas más intensas y circunstancias climáticas extremas cada vez con más frecuencia. Pero saber que esto puede suceder y ver cómo sucede son dos cosas muy diferentes.

Pero en esta columna no hablaremos de desastres, sino de esperanza y de cómo emprender acciones.

En mi columna anterior, escribí que nuestro principal problema no son los desastres naturales, sino nuestro distanciamiento mutuo. Sugerí un método práctico para generar una conversación positiva y proporcioné un enlace para descargar gratuitamente mi libro “Completar el círculo”, que, entre otras cosas, ofrece juegos de conexión e ideas para conversaciones que promuevan la conexión entre personas.

Unos días más tarde, me enteré de que dos jóvenes que están estudiando conmigo, iniciaron una conversación de este tipo con supervivientes del huracán Harvey, e incluso la filmaron. Si desea recobrar la esperanza en el futuro de América, hágase un favor y vea este pequeño documental . Estos jóvenes espléndidos e inteligentes no se conocían entre sí antes de dicho encuentro y, por su apariencia, lo más probable es que sus caminos nunca se hubieran cruzado si no fuera por la devastación de Harvey. Sin embargo, estos Millennials son la prueba -con su propia conducta- de que la solidaridad en América es posible.

Esta terrible temporada de huracanes habrá finalizado en un par de meses, y los incendios en el oeste de Estados Unidos serán sofocados. Pero si dejamos que este alarmante verano quede atrás y seguimos como antes, habremos desperdiciado la oportunidad de lograr un cambio verdadero.

Uno de los participantes en el debate filmado dijo: “Esta mentalidad que tenemos todos los sentados aquí, en esta mesa, es de esperar que podamos transmitirla a más gente”. Otro añadió que cuando “solamente hay un objetivo, ayudar a la gente, esto me devuelve la fe en la humanidad, cuando veo a todos trabajando juntos, mano a mano… conectando de una forma que no creía que fuera posible a no ser por una situación tan devastadora, aunque es triste decir esto. Espero que los medios lo reflejen y muestren cómo la gente es capaz de reunirse, aunque no sea un momento de necesidad; y que no estamos separados por las creencias, la religión o ni ningún otro factor”.

Naturalmente, este tipo de iniciativas aisladas no pueden cambiar sustancialmente el país. Pero esto, sin embargo, nos sirve como estudio de prueba de concepto, y por eso lo estoy compartiendo aquí. Las autoridades pueden y deben utilizar esta mayor sensibilización de la población para que vean el poder de la conexión.

Tras menos de 45 minutos de conversación, los participantes que, como he mencionado, no se conocían entre sí antes de la reunión, se sentían tan próximos que intercambiaron sus correos electrónicos y números de teléfono. Si gracias a un modo correcto de debate, resulta así de fácil ¿por qué no todos los americanos pueden beneficiarse de esto?

De hecho, la conexión humana es más impactante de lo que pensamos. A principios de la década de 1970, el renombrado físico Dennis Gabor dijo : “Hasta ahora el hombre ha estado en contra de la naturaleza; a partir de ahora se enfrentará a su propia naturaleza”. Pero en lugar de centrarnos en la naturaleza humana, estamos buscando la forma de corregir a la naturaleza, y de ese modo, no estamos entendiendo la cuestión. Es nuestra propia mala voluntad la que provoca todos los problemas del mundo. El calentamiento global, las crisis financieras que arruinan a millones de personas, la guerra, el hambre, la depresión, el abuso de sustancias, la desigualdad o el racismo: todas estas calamidades las origina el hombre. Si corrigiésemos nuestra mala voluntad, que es la causa de todas las crisis, no habría preocupaciones en el mundo.

Y la forma de solucionar nuestra mala voluntad es mediante el establecimiento de unas buenas conexiones humanas. Por eso estoy tan convencido acerca de debates como el mencionado anteriormente.

Llega un momento en el que uno tiene que mirarse al espejo y decir: “Ya está bien de culpar a otros de mis problemas; debo asumir la responsabilidad”. Y ahora nos encontramos en ese punto como sociedad. Ahora es el momento de que comencemos a “practicar” la positividad unos hacia otros. Es un esfuerzo consciente que puede parecernos un poco artificial al principio, pero como sabemos, todo mejora con la práctica. Y en este caso, se necesita muy poca práctica para hacer grandes progresos. Basta con ver el video.

Si cada persona de tu comunidad asistiera a uno o dos de estos encuentros a la semana, al cabo de un mes todo el barrio iba a cambiar. Ir al supermercado sería ir a ver a los amigos, ya que conocerías a los otros clientes, o conocerías a sus amigos, que a su vez te presentarían a sus amigos; y regresaríamos a casa con una sonrisa. En una atmósfera así, sería de lo más natural cuidar unos de otros y la sociedad encontraría fácilmente su equilibrio.

En un contexto de tal solidaridad, nuestros problemas se acabarían arreglándose por sí solos, lo cual produciría un impacto en todo nuestro entorno: desde la sociedad humana a la totalidad de la naturaleza. Como podemos apreciar, la naturaleza recuperará su “cordura” cuando establezcamos unas conexiones positivas entre nosotros.

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