Uniting Europe

La humanidad de hoy no siempre reconoce que los fundamentos que dieron forma a la cultura nacieron en Europa: la filosofía, la ciencia, el arte, la política, la economía y el lenguaje. Todos ellos hicieron que el hombre dejara de ser un bárbaro para convertirse en un humano גגilustrado.

Sin embargo, Europa se está hundiendo paulatinamente. Hace apenas una semana, tras dos años de distintas crisis y debates políticos, los líderes de 27 países se reunieron en Bruselas para ultimar la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. El Brexit es otra sacudida al mercado común que confluye con un detrimento de la estabilidad política, una pérdida de la identidad europea, el ascenso de la extrema derecha y las oleadas de inmigración masiva que amenazan con hundir la embarcación europea.

Así, la cultura que fue moldeada en Europa a lo largo de dos mil años, la cultura que quedó impregnada en el ADN de la humanidad y que dio forma a los patrones de pensamiento característicos de nuestra sociedad moderna, en estos momentos está desapareciendo. Y aunque todavía no está claro qué nos deparará el futuro, hay algo irrefutable desde el punto de vista de la Cabalá: una vez más, el mundo pondrá al pueblo judío en el punto de mira.

Hace dos mil años, cuando el Segundo Templo estaba en el apogeo de su gloria, fueron muchos los procedentes de las naciones del mundo que vinieron a visitarnos para aprender de los sabios de Israel acerca del secreto del pueblo judío: la sabiduría que aunó al pueblo judío como un solo hombre en un solo corazón, la sabiduría que podía entrelazar las diferencias entre las personas convirtiéndolas en una humanidad armoniosa y estaba basada en las leyes de la naturaleza.

Esos neófitos fueron iniciados en la profunda sabiduría que fortaleció al pueblo judío. Sin embargo, basándose en una comprensión limitada de ella, crearon sus propias versiones distorsionadas de esta sabiduría. El cabalista Yehuda Ashlag, conocido como Baal HaSulam, describe esto de la siguiente manera:

“Los sabios de la Cabalá observan la teología filosófica y denuncian que han usurpado la capa superficial de su sabiduría, que fue adquirida por Platón y sus antecesores griegos cuando estudiaron con los discípulos de los profetas en Israel. Sustrajeron los elementos básicos de la sabiduría de Israel y se envolvieron con una túnica que no es la suya”.

Algunos de los sucesores de aquellos que estudiaron con los sabios judíos también se pronunciaron acerca de esto.

“La preponderancia de Pitágoras no provino de los griegos, sino de los judíos. (…) Él mismo fue el primero en transformar el término ‘Cabalá’, que era desconocido para los griegos, en el término ‘Filosofía’”, escribe el filósofo alemán Johannes Reuchlin en “De arte Cabalistica”.

Raimundo Lulio, escritor del siglo XIII, afirmó lo siguiente:

“Las ciencias como la teología, la filosofía o las matemáticas toman sus principios y orígenes de las enseñanzas de la Cabalá. Estas ciencias son inferiores a las leyes y principios de la Cabalá y, por lo tanto, sus argumentos están incompletos sin ella”.

Los precursores del movimiento renacentista también fueron influenciados por la Cabalá. Giovanni Pico della Mirandola, filósofo y científico italiano del siglo XV, estudió hebreo y quedó fascinado con la sabiduría de la Cabalá.

En su ensayo “Oración sobre la dignidad del hombre”, Mirandola escribió que “la verdadera interpretación de la ley entregada a Moisés se llama ‘Cabalá’”, y señaló que “los libros de Cabalá contienen las fuentes del conocimiento y la sabiduría: la filosofía más auténtica que explica la naturaleza”.

Su influyente ensayo se convertiría más adelante en un manifiesto para el movimiento renacentista, el cual remodeló toda Europa a través del arte, la religión, la filosofía, la literatura, la educación, etc. El Renacimiento trajo además un cambio radical en la forma de concebir el mundo, y esto conduciría a la revolución científica en Europa.

La presencia física de los judíos por toda Europa también trajo muchos cambios a lo largo de dos mil años de exilio. En el ámbito económico, por ejemplo, los judíos tuvieron una destacada presencia. Werner Sombart, una de las figuras más prestigiosas de las ciencias sociales a principios del siglo XX, describió cómo los judíos lograron establecer el sistema capitalista que nació en Europa:

“El pueblo de Israel era como un sol: allá donde resplandecía, nueva vida brotaba de la tierra; allá de donde se iba, sobrevenía la destrucción”.

Pero tanto la influencia indirecta que Europa absorbió de la sabiduría de la Cabalá como el impacto directo de la presencia de los judíos que se establecieron en Europa fueron la expresión de un proceso más profundo y significativo. Bajo la superficie, se estaba forjando un vínculo interno entre el pueblo judío y el pueblo europeo. De forma gradual, se fue trenzando una dependencia entre el desarrollo de la cultura humana y la sabiduría de la Cabalá.

Hoy, unos dos mil años después, este proceso de conexión está llegando a una nueva fase. La cultura está cada vez más interconectada por todo el mundo. Las fronteras se desdibujan, Internet aboca a la humanidad a un único espacio virtual compartido, y el ser humano necesita una sabiduría de la conexión adaptada a nuestra generación para conectar por encima de las diferencias.

Dado que Europa constituye el fundamento de nuestra cultura, es precisamente ahí donde esta necesidad se siente primero. A medida que el continente europeo vaya deteriorándose, la necesidad de esta sabiduría de conexión arraigada en el pueblo judío empezará a bullir en el interior; y en el exterior se manifestará con fuertes oleadas de antisemitismo.

Las presiones internas y externas dirigidas a los judíos de Europa –y del mundo entero– los obligarán a redescubrir la fuerza unificadora de la Cabalá.

“Redescubrir y reavivar el amor natural que hay dentro de nosotros, recuperar y revitalizar los músculos de la nación que no han estado activos en nosotros durante dos mil años” (Baal HaSulam).

En cuanto el pueblo judío suba a un nivel más elevado de conexión humana, las naciones del mundo reemplazarán la actitud hostil hacia ellos con una actitud cordial. Y el resultado será un nuevo Renacimiento: en Europa y el mundo entero.

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